


Cada vez es mas la gente que se suma a la gran familia del windsurf, niños, adolescentes, adultos; mas emociones, mas momentos de felicidad compartidos gracias a esta pasión... pasión que contagia, permitiendo encontrar cosas nuevas en esta hermosa vida, animándose y descubriendo el mar... toda su energia y su pureza, y que mejor que navegando con la fuerza del viento!
Asi es como Nico nos cuenta su experiencia con Otro Chico y las olas:
Nicolas Antoniucci 04 de marzo a las 15:16
Como uno a veces no expresa adecuadamente sus sentimientos a traves del lenguaje o la expresión corporal me tomé el trabajo de expresar por escrito mi última vivencia en marchi. Lo hice porque creo que puede llegar a interesarles saber de mi sentimiento y razonamiento. Si no les sugiero no perder el tiempo y seguir con su siguiente correo.
Les mando un fuerte abrazo y gracias por estar allí.
Testimonio
Otro Chico hace dos temporadas que está en Mar Chiquita pero solo el martes pasado le encontré significado al nombre.
Mariano Pécora me llevó al mar. No era la primera vez que yo intentaba entrar por la costa, el año pasado lo había intentado infructuosamente, pero sí la primera vez que pude.
El mar, para el que no entró nunca, es una barrera física y psíquica. Lo dicho es obvio y está a la vista de todos; con más de una veintena de nudos de NE el océano atlántico se transforma en una batidora gigante con olas enormes que te comen en segundos y Eolo parado sobre las nubes escupiéndote en la cara hasta verte humillado.
Sabemos que el mar también es una barrera psicológica. Para el que es un bicho de tierra, entrar por auto motivación al medio de una marejada te sienta un poco como cavarte tu propia tumba. Además, lo dice el Sr Miyagui del windsurf, el windsurf está en la cabeza, “es psicológico” y es cierto: así como la cabeza te puede jugar a favor, también te puede jugar en contra. Está muy en uno. De eso te das cuenta en seguida cuando es el mismo mar el que te saca para afuera; que te está dando la chance para que lo pienses mejor. O cuando estás dentro del océano sin poder acomodar el aparejo o con los brazos quemados (en mi caso por la tensión que me genera semejante cagaso) que te preguntás para qué carajo te metiste.
Todos estos problemas si sos nuevo los vas a tener, superarlos no sé, está en cada uno, pero que los vas a tener, los vas a tener. A menos que tengas un buen “padrino”, por decirlo de alguna manera. Mariano Pécora, además de ser un excelente windsurfista lo es también como persona y como coach. La tranquilidad que transmite en el agua transforma la ira del mar en un parque de diversiones que procura sobre uno el mejor estado sensorial que ninguna droga pueda emular. Creo que con eso dije todo y que mayores aclaraciones deformarían la idea principal.
Aún no soy hombre de mar, pero créanme, mi metamorfosis empezó, soy más joven y más feliz que la semana pasada. Soy OTRO CHICO.
Nicolas Antoniucci